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Pere Vallribera: «La única manera de trabajar en la interpretación es dando el paso»

Actualizado: 12 ago 2023


El actor Pere Vallribera (Álvaro Serrano Sierra)



Belén Nebot / Claudia Peña. Castellón


Pere Vallribera (Blanes, 1999) es actor. Ha participado en diversas obras teatrales, pero donde se hizo más conocido fue en el spin-off de Merlí, llamado Merlí: Sapere Aude, con su papel de Biel Roca. Vallribera habla sobre sus inicios en el mundo de la interpretación y sobre su paso por la serie juvenil.


¿Cómo te defines?

— Es curiosa esta pregunta porque la forma que tenemos de entender nuestra identidad suele ser evitando las contradicciones y definiéndose a partir de cosas que no sean incompatibles entre sí. Cuando nos definimos con un concepto o adjetivo, parece que lo opuesto a eso no pueda ser parte de nosotros… Es un poco problemático definirme, aunque diría que soy una persona bastante sensible, tanto a nivel emocional como mental e intelectual. ¡Quizá por eso me apasionan tanto las artes y las humanidades! Me suelen afectar mucho las cosas de mi alrededor, sobre todo las que considero que son bellas o curiosas. Además, siempre he tenido muchas inquietudes y ganas de poder cambiar, que diría que tiene mucho que ver con actuar y dejar de ser una sola cosa.


¿De dónde viene tu pasión por el mundo de la interpretación?

— Diría que de cuando empecé a estudiar interpretación en 2012 en la Escuela Nancy Tuñón de Barcelona. Hice un cursillo de verano de iniciación durante una semana y cuando descubrí este arte, ¡me quedé impactado! No sabía cómo no lo había descubierto aún; ese poder infinito de estar en un espacio y transmitir una historia, la sensación de generar realidades que antes no estaban… Por otra parte, también me viene por los pastorets, que son representaciones teatrales que se hacen en Navidad en Cataluña. Cuentan la historia del nacimiento de Jesús y la de los pastorets que iban a visitarlo. De pequeño lo veía siempre en Mataró ¡y me encantaba! Me apasionaba la capacidad de encarnar cosas tan heavys como el bien y el mal en algo tan simple como una persona vestida de rojo con cuernos. ¡Había una belleza muy grande ahí!


¿Tu familia siempre te ha apoyado en la elección de tu profesión?

— ¡Sí! En eso siempre he tenido bastante suerte. Me han apoyado desde que lo tuve claro. Es cierto que me dijeron que esta profesión tiene un camino complicado y arriesgado, fueron honestos. Creo que por eso he podido trabajar, ya que no estaba sufriendo por convencer a mis padres y me pude dedicar tranquilamente a lo mío.


¿Cómo recuerdas tus inicios en la actuación?

— De las primeras veces que actué fue en 2014 en una obra que se llamaba Lo que no se dice del dramaturgo Eric Martínez de Santa Coloma de Gramanet. Me acuerdo que fue en la época en la que estaba en el primer curso de la Nancy Tuñón. Era una obra que trataba de la ley del hijo único en China, que en ese tiempo aún estaba vigente. Para ser mi primera obra fue bastante hardcore porque tenía que hacer de huérfano en una escena y en otra de una persona que padecía Síndrome de Down. ¡Me encantó hacerla y hubo muchos nervios! Veía el escenario grande e inmenso, pero cuando salí, entendí la función que estaba haciendo. Cuando sales a contarles la historia al público, te das cuenta de lo que estás contando y por qué merece ser representado. ¡Es muy bello y generoso! Me encantaría dedicarme más a ello.


El actor Pere Vallribera (Álvaro Serrano Sierra)


¿Soñaste con participar en Merlí (TV3) durante su emisión?

— La vi como espectador y me encantó, ¡me enganché mucho! Merlí de TV3 me coincidió cronológicamente con el Bachillerato, como los personajes de la serie. Había un espejo muy claro de esa realidad. Cuando la veía, pensaba: «¿Cómo harán estas personas para estar en la serie?», porque saber cómo encontrar trabajo era mi preocupación principal cuando empecé a estudiar teatro. La serie también mostraba el tema de la identidad con el personaje de Bruno Bergeron (David Solans), era un chico homosexual que no terminaba de aceptar su sexualidad. Me vi muy reflejado en él porque yo también estaba descubriendo la mía y buscaba aceptarla a nivel social. Recuerdo que me impactó mucho este personaje y agradecí que existiera. Cuando me dijeron que había entrado en el spin-off, ¡me alegré muchísimo! Lo vi todo de manera más profesional, era un proyecto serio y remunerado, ya que antes hice muchos trabajos con estudiantes de cine que no eran pagados. ¡Aprendí mucho de esta experiencia!


¿Te sentías identificado con algún rasgo de la personalidad de Biel Roca?

— ¡Sí! En el aspecto de la bondad e ingenuidad. Es algo que ambos proyectamos. Igual porque de pequeño me ha servido tener este carácter y mi entorno me favoreció a ser así. También nos parecemos en la ilusión por descubrir cosas, aprender, enamorarme… Me gustó mucho interpretar ese papel porque sabía que habría mucha gente que se iba a sentir identificada.


¿Cómo recibiste la acogida del spin-off por parte del público?

— Había una parte de miedo por si nos comparaban con el reparto de Merlí de TV3 porque no tenía nada que ver. Tampoco pretendíamos que fuera otra generación de Operación Triunfo (ríe). Ambas series tenían relación, pero era otra historia. Nos vino bien que se vendiera como una serie distinta, no como una cuarta temporada. Por suerte, no hubo el mismo boom que con Merlí, pero fue fuerte porque las primeras semanas cuando se estrenó, ¡me empezó a seguir mucha gente! Me sorprendió mucho, ya que el 90 % de la gente era de Latinoamérica. Es cierto que es fácil que mi papel le guste al público. ¡Fue muy bonito!


El actor Pere Vallribera actuando (Sergio Miranda)


¿Con qué actor o actriz de las tres temporadas de Merlí te hubiera gustado compartir escena?

— ¡Me encantaría con todos! Aunque con Elísabet Casanovas me habría gustado mucho, ¡me parece fantástica! Además, Tania y Biel podrían haber sido un buen dúo. También me habría gustado con Marcos Franz (Gerard Piguillem en la serie), Francesc Orella (Merlí Bergeron en la serie) que siempre lo he admirado o con Ana María Barbany (Carmina Calduch en la serie).


¿Cómo fue trabajar con Carlos Cuevas (Pol Rubio en la serie)?

— ¡Fue maravilloso! Mi primera secuencia fue con él. Me encantó trabajar juntos porque me parece un gran profesional, ¡y no lo digo por quedar bien! Es una persona que se lo curra todo muchísimo, trabaja a fondo los guiones con los compañeros y antes de rodar te ayuda a repasar, o te da el pie cuando te toca a ti actuar, y eso ayuda a que la escena quede mejor. Es muy interesante e inteligente. Además, ¡se notaba que le gustaba mucho hacer una serie sobre filosofía!


El actor Pere Vallribera con el equipo y Carlos Cuevas en el rodaje (Sergio Miranda)


Si pudieses volver atrás, ¿cambiarías algo de tu recorrido profesional?

— Pues no lo sé, quizás si ha habido momentos en que he pensado: «esto podría haber sido distinto» aunque eso es trampa (ríe). Si pudiera volver a repetir, haría muchas clases de interpretación, no hacer más clases, si no repetir las mismas y poderlas aprovechar el doble porque con el tiempo te das cuenta de que podrías haber aprovechado mejor ese momento.


¿Cómo ves el sector de la interpretación a nivel laboral actualmente?

— Es complicado encontrar trabajo, creo que siempre ha sido así. Actualmente hay muchas escuelas de interpretación, algo muy positivo ya que la interpretación se considera un trabajo como otros pero hay mucha competencia porque hay gente que se forma. Aunque por otro lado están los castings que son una forma de selección muy curiosa y es cierto que es muy complicado porque hay muchas cosas. Como actor, a veces uno se frustra porque no solo es lo de no trabajar, a parte a veces no hay criterios artísticos detrás de las decisiones. Creo que está muy complicado, y que trabaja aquel que no se cae en ese proceso, ya que hay mucho desgaste y la gente abandona, pero si te mantienes, al final trabajas. Si insistes, al final por pesado te dan trabajo (ríe).


¿Qué le dirías a esos jóvenes que quieren dedicarse a la interpretación pero no se atreven a dar el paso?

— Creo que la única manera de trabajar en la interpretación es dando el paso. Lo que te da el trabajo en la interpretación es solo poderte dedicar a eso y centrarte en eso, ahí es cuando la mente se pone creativa. Pienso que si alguien quiere dedicarse a eso, se tiene que lanzar a la piscina, entendiendo que esto es una profesión para lo bueno y para lo malo. Creo que nos tienen que comprar por nuestro trabajo, no simplemente por nuestra imagen social, aunque hay parte del sector que va por ahí, pero pienso que lo bonito es formarse y entender que actuar es un proceso muy interesante y creativo y muy largo. Actuar es muy bonito y es mucho más que eso, es comprender muchas cosas y cuando uno lo ama lo defiende así. Les diría que se lancen, que pregunten mucho ¡y que busquen muchos caminos!



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