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Patricia Díaz: «Poder participar en MasterChef es un regalo»

Actualizado: 12 ago 2023


Patricia Díaz en el supermercado de las cocinas de MasterChef (RTVE)



Belén Nebot / Claudia Peña. Castellón.


Patricia Díaz (Barcelona, 1989) es la semifinalista de la décima edición del programa de cocina televisivo MasterChef. Habla sobre su experiencia en el concurso y sobre los proyectos culinarios que tiene en mente.


¿Cómo te defines?

— ¡Como un extraterrestre! (ríe). Soy una persona fuera de lo común, extrovertida y sin pelos en la lengua porque digo todo lo que pienso, no tengo filtros. También creo que soy graciosa (sonríe).


¿De dónde viene tu pasión por la cocina? ¿Y por Corea?

— Desde pequeñita me ha gustado comer y cocinar. Cuando mis padres se iban por ahí y me quedaba con mi hermana, me hacía ilusión prepararle la cena. Además, hacía pastelitos con mi abuela o freía huevos, cosas simples. Por otra parte, respecto a Corea, desde pequeña me han gustado los asiáticos. Cuando iba a la ESO me gustaba un chino y la comida china, como el sushi, ¡y eso que no estaba tan en auge! Además, empecé a ver K-dramas en Netflix y me quedé embelesada. Justamente en esa época conocí a un chico coreano en Tinder y salí con él. Desde entonces, solo me han gustado los asiáticos. Me gusta su cultura, su gastronomía y los chicos, porque son más pulcros y más «a la antigua».


¿Quiénes son tus referentes del mundo de la cocina?

— Siempre me ha gustado mucho Arzak porque mi padre ha viajado mucho por temas laborales y me ha contado cosas maravillosas de cuando ha ido a su restaurante. ¡Le tengo cariño!


¿Qué te motivó a presentarte a MasterChef?

— ¡Mi madre me animó! Me dijo: «¿Por qué no te apuntas?». Ella ha visto todas las ediciones, yo solo las de anónimos, las del junior y del celebrity alguna vez. Como espectadora siempre he aprendido tips de cocina y me hacía ilusión ir a MasterChef para aprender más cosas. Aparte, soy fan del programa, pero fue ella quien realmente me motivó. Además, ¡era la primera vez que me presentaba!


¿Cómo fue el momento de presentación de tu plato a Jordi Cruz, Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera en la fase final del casting?

— ¡Estaba muy nerviosa! A mi lado estaba Adrián cocinando y estaba tan nerviosa que me tuvo que ayudar él. Luego, a la hora de presentarlo ante los jueces, era como estar dentro de una película porque de verlo tantas veces por la televisión y estar ahí y vivirlo en mis propias carnes… ¡Pues tenía muchos nervios y estaba muy emocionada! Cuando me dieron el delantal y salí, me lo escondí para hacerle una broma a mis padres (ríe). Ese momento lo he visto muchas veces porque me hace especial emoción y ha sido uno de los momentos más bonitos de mi vida.


¿Te preparaste a fondo para entrar en el programa?

— Para entrar no me preparé nada. En un principio iba a hacer un rabo de toro, pero a última hora cambié la receta. Me salió bien, ¡y eso que no me dio casi tiempo a probarlo! Tampoco me preparé mucho porque pensé que allí iba a aprender. La magia de MasterChef es que evoluciones, porque si entras el primer día y ya dominas cómo hacer la comida tradicional y la de vanguardia no tiene gracia porque no se ve una evolución. Creo que quieren perfiles que tengan nociones básicas y que no sean expertos.


Patricia Díaz cocinando en MasterChef (RTVE)


¿Nos podrías revivir el primer día entrando en las cocinas del programa?

— Siempre lo comparo como cuando un niño va por primera vez a Disneyland y ve a Mickey Mouse, pero en modalidad adulto, porque de verlo en televisión a verlo todo en persona cambia mucho, como ver a los jueces, las cocinas, el supermercado… ¡Es una sensación de estar maravillado! ¡Alucinas!


¿Cómo recuerdas tu paso por MasterChef?

— A día de hoy sigo sin creérmelo, de vez en cuando lo vuelvo a ver y todavía es como que no lo he asimilado. También me he enfadado, pero hemos sido un grupo muy majo. A día de hoy nos llevamos todos muy bien. Además, el jurado y todo el equipo que hay detrás son maravillosos. Me quedo incluso con los momentos en los que lo he pasado mal porque me han hecho aprender.


¿Cuál fue la prueba más difícil para ti?

— Cuando me fui en la semifinal con la tarta que no me salía. Ahí estaba derrotada. No me salió la primera prueba ni la de exteriores, y luego me fui en la eliminación. Los postres no son lo mío y fue cuando peor lo pasé, incluso peor que con la pasta que hice tan mal…


Patricia Díaz en una prueba de eliminación en MasterChef (RTVE)


¿Te ponías nerviosa en la presentación de los platos?

— Los peores nervios que pasé fue en la primera eliminación, que era una prueba con sangre. Era la primera eliminación y pensaba: «Madre mía, como lo haya hecho mal me voy a ir y no he disfrutado nada la experiencia». ¡Y eso que lo había probado y estaba bueno! En la repesca también estuve muy nerviosa por la incertidumbre de saber qué podría pasar. Me habría gustado entrar con Teresa… De hecho, pensaba que si entrábamos dos personas, seríamos ella y yo porque éramos las que más habíamos durado en el programa y habíamos aprendido más cosas.


¿Cómo era el ambiente entre vosotros durante la convivencia?

— Respecto a mi polémica con Vero cuando no soltaba el pin, todo era en broma. Parecía que yo le tuviera rabia, y no es así. ¡Yo le tengo mucho cariño! De hecho, yo le decía que lo soltara para que pudiera estar más centrada en la cocina. Y así fue, se soltó cocinando y ya no estaba tan cohibida. Con Claudia me he peleado alguna vez en el hotel y con Giraldo chocábamos en algunas pruebas, ¡pero en la convivencia todo bien! Cada uno iba a su aire. Al principio que éramos más personas había más o menos algunos grupos, pero no había mal rollo entre nadie. Hacíamos un planning para cocinar por grupos al azar y también estudiábamos.


¿En algún momento creíste que ibas a llegar tan lejos?

— Sinceramente, no pensaba que iba a durar tanto ni que sería repescada. ¡Estoy súper contenta! ¡Llegué mucho más lejos de lo que me esperaba! Veía a otras personas antes que a mí en la semifinal, como a Teresa, que para mí es de las que mejor cocina.


¿Qué te llevas de tu paso por el programa?

— La experiencia y a mis compañeros porque son maravillosos. He quedado con María Lo este verano porque vive en Barcelona como yo, pero ahora no coincidimos. También tengo ganas de ir a Madrid para comer en Dicharachero, el restaurante que ha abierto Teresa. Con Claudia tengo pendiente quedar porque vive más cerca. Estamos todos repartidos por España ¡y me encantaría que volviéramos a quedar todos juntos!


Patricia Díaz cocinando en una prueba de exteriores en MasterChef (RTVE)


¿Es tan duro MasterChef como parece?

— No es duro. Poder participar en MasterChef es un regalo porque se presentan tantas personas y entran tan pocas… Los cocinados de la prueba de exteriores son más duros porque hay muchos comensales y hay que sacar muchas partidas, pero aún así, lo más duro es el trabajo que hace el equipo que hay detrás, que no paran de recoger y montar.


¿Te ves participando en otro concurso similar?

— ¡No me importaría! Mi experiencia en MasterChef ha sido muy bonita. No lo descarto si me lo propusieran, ¡lo haría encantada! Además, no tengo vergüenza ante las cámaras.


¿Has pensado en ir a formarte a los restaurantes de Pepe Rodríguez, Jordi Cruz o Samantha Vallejo-Nágera?

— ¡Me encantaría! Pero eso son palabras mayores para mí, me tendría que formar mucho más para trabajar con ellos.


Patricia Díaz cocinando en MasterChef (RTVE)


¿Qué consejo le darías a alguien que se quiere presentar al casting para entrar en MasterChef pero no se atreve?

— ¡Preséntate porque nunca sabes lo que puede pasar! También le diría que tiene que ser sincero, natural y honesto. Que sea como realmente es esa persona, que no intente hacer un papel porque se ve y eso perjudica. Y si entra, que no haga como yo, que no se dé por vencido, que aproveche la experiencia al máximo y luche hasta el final por sus platos.


¿Qué nuevos proyectos tienes en mente?

— A corto plazo ninguno como tal, pero he estado mirando locales con mis padres. Quiero hacer las cosas bien. Como me gusta la cocina coreana, he estado mirando cursos en Barcelona, aunque no hay ninguno. Hay uno en Madrid, pero no lo puedo compaginar con mi trabajo. Cuando esté entrenada en la gastronomía coreana, me gustaría abrir un restaurante en Barcelona de este tipo de cocina. También me gustaría montar una tiendecita con productos coreanos y, a largo plazo, montar un restaurante de comida española en Corea porque allí no hay ninguno, bueno, hay alguno, ¡pero si supierais lo que sirven…! (ríe).



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