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Marta Guerras: «Me ha hecho ilusión hacer un remember de UPA Dance porque era superfán de la serie»

Actualizado: 12 ago 2023




Belén Nebot / Claudia Peña. Castellón.



Marta Guerras (Madrid, 1989) es actriz y ha participado en la serie de Atresplayer UPA NEXT con su personaje Sira y en Amar es para siempre interpretando a Gloria. Es una persona muy trabajadora, pero también le gusta dedicar tiempo a sus relaciones personales, salir y hacer planes culturales, cultivar la conciencia, leer y aprender a ser cada vez mejor.


Conociendo a Marta Guerras


¿De dónde viene tu pasión por la actuación?

— Cuando estaba en el instituto me metí en el grupo de teatro. Tuve la asignatura de teatro durante la ESO y me metí corriendo porque ya me gustaba. El profesor de esa asignatura era el mismo que de Latín y Griego y llevaba el grupo de teatro grecolatino del instituto. Me preguntó si me interesaba meterme en el grupo y le dije: «¡Sí, por favor!». Allí conocí todos los clásicos de Sófocles, Eurípides… Era un grupo amateur que cada año montaba dos tragedias y dos comedias clásicas y las representábamos por los diferentes teatros grecolatinos de la Península. Recuerdo estar en Mérida con 16 años haciendo una comedia y saber que me quería dedicar a eso. En mi educación no era una posiblidad ser actriz porque mi familia se dedica a otras cosas, pero allí conocí gente que había estudiado interpretación y que se había presentado a la RESAD, la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Entonces, descubrí la posibilidad de que me podía dedicar a eso y, cuando cumplí 18 años, hice las pruebas de la RESAD.


¿En tu casa te han apoyado siempre sobre tu decisión de ser actriz?

— Siempre me han apoyado, pero con un poco de miedo por desconocimiento y porque nuestro curro es muy precario. Recuerdo a mi padre decir: «Vale, esto es lo que te gusta, pero piensa un plan B. Haz una carrera y compagínalo, por si las cosas van mal». Con esa edad estás llenísima de ilusión y de vocación, te tiras a la piscina y dices: «¡p'alante!». Es cierto que nunca tienes ningún tipo de estabilidad, ni emocional ni económica. Hay veces que los calendarios son un desastre, puedes estar liadísima un tiempo y otro no tener nada. Hay que hacer un trabajo personal para gestionarlo y sobrellevarlo.


La actriz Marta Guerras (cortesía)
La actriz Marta Guerras (cortesía)

Sira, en UPA Next


¿Cómo te surgió la oportunidad de actuar en UPA Next?

— Hice varios castings con Globomedia y no me habían cogido en ninguno. Justo en un momento dado, me llamaron por teléfono diciéndome que había un personaje que me venía fenomenal y que si lo quería. ¡Dije que sí! Estaba alucinando porque fue sin hacer ningún casting. Lo recibí como cuando cosechas lo que siembras. ¡Fue una alegría que te mueres! Porque, además, yo era superfán de UPA Dance mientras estaba en el instituto y era como: «Ay, ¡soy profesora de la Escuela Carmen Arranz!».


¿Quién es Sira?

— Sira es una chica que ha dedicado mucho tiempo al baile. Es muy perfeccionista, está muy ocupada con su trabajo y siempre rinde al máximo. Llega un momento, con 33 años, que necesita una estabilidad y asentarse en un lugar con un sueldo y trabajo fijo porque le gustaría ser madre. Su proyecto de vida es la maternidad. En esa escuela conoce a Silvia, con la que empieza una relación. Allí se plantean las circunstancias perfectas para cumplir sus sueño de ser madre, pero la única pega es que Silvia y Sira no están en el mismo momento vital. Además, están en la treintena (ríe), esa edad en la que tienes que plantearte qué quieres y, si lo tienes claro, ir a por ello.


¿Os parecéis en algo?

— Sí, algo hay. Creo que Sira es más tímida, más apocada. Me ha parecido muy bonito construirlo. Me he enfrentado a un trabajo en el que he estado muy pendiente de lo sutil. Además, han sido dos trabajos a la vez: el de Sira y el de Gloria (Amar es para siempre), y son opuestos. Las dos soy yo de alguna manera y, a la vez, ellas no tienen nada que ver. Yo estoy en medio y decido para qué lado exploto ciertas habilidades y actitudes que tengo y generar una personalidad que le vaya bien a la historia. En el caso de Sira, la propuesta era que fuera una chica muy sutil, emocional, con mucha conciencia y amor, sobre todo amor a los alumnos, a los profesores, en su relación de pareja… Creo que eso también me define un poco, pero yo no soy tan apocada, Sira habla poco y yo rajo más (ríe).



«Sira es muy buena gente, muy perfeccionista y muy torpe»


¿Cuál dirías que ha sido el mayor reto de interpretar a Sira?

— ¡Hacer pole dance porque yo no había tocado una barra en mi vida! (ríe). Me encanta el baile y entreno, entonces es algo que se me da bien. Además de tener que dar clases de pole dance, tenía que hacerlo con cierta soltura y que pareciera que sabía. Nos pusieron a Estefi, una profe magnífica con la que montamos la coreografía, aunque cinco semanas antes de rodar tuvimos que cambiarla porque me lesioné haciendo un ensayo… Fui al fisio y la cambiamos. ¡Menos mal que con grandes profesionales una siempre está bien guiada! Al final salió todo fenomenal. Ahora lo veo y digo: «¡Esto cuela!» (ríe). Estoy muy orgullosa porque ha sido un gran reto. También fue un reto hacer un personaje que tiene tanta sutileza porque tuve que retener y controlar el plano energético.


¿Qué es lo que más te ha gustado de participar en UPA Next?

— Me ha hecho ilusión hacer un remember de UPA Dance porque era superfán de la serie. Entrar en los decorados que tantas veces había visto fue muy guay… Yo me preguntaba: «¿Quién me hubiera dicho a mí con 14 años que 20 años después iba a estar en estos platós haciendo lo que más me gusta?». Eso ha sido muy especial y bonito. Me ha encantado también conocer a mis compañeros, ¡son unas personas maravillosas! Me lo he pasado muy bien y me he quedado con ganas de pasar más tiempo con ellos.


¿Cómo ha sido trabajar con Mónica Cruz?

— ¡Muy fácil! Enseguida tuvimos mucha conexión, pasamos tiempo juntas y nos hicimos amigas. También fue divertido y bonito. Para mí no era la primera vez que interpretaba a un personaje homosexual, creo que para ella sí, pero la sensación fue de facilidad, sin pudores. Teníamos muy claro que podíamos ir donde quisiésemos, que nada nos iba a molestar a la hora de interpretar a una pareja y construir una relación en la que tienes que tocar, hablar muy cerca y romper las barreras de la intimidad. Desde el primer momento lo hablamos y fuimos a saco. ¡Ha sido muy agradable! Sus personajes vivieron una relación preciosa, se quieren mucho y sienten esa facilidad. Se enamoraron, por eso es doloroso que tengan proyectos de vida diferentes y sus caminos se tengan que separar porque son incompatibles en ese sentido…


De izquierda a derecha: Lucas Velasco, Mónica Cruz y Marta Guerras (cortesía)
De izquierda a derecha: Lucas Velasco, Mónica Cruz y Marta Guerras (cortesía)

¿Cómo has recibido el cariño del público?

— La gente es muy cariñosa y muy maja, me escriben y me dicen que les encanta mi personaje. También como bastantes webs, sectores o personas que le dan importancia a dar visibilidad las relaciones homosexuales a edades maduras y en otras fases de la vida. Es verdad que están los chavales que son los alumnos, pero también está bien que se cuente la historia de adultos y otros problemas que surgen en estas edades como la maternidad. Es como que tenemos un reloj, el tiempo se puede acabar y hay que tomar ciertas decisiones a veces que no te acompañan, y eso se ha podido contar en esa historia. Justo ahí sí que hemos recibido mensajes de agradecimiento por dar visibilidad a todos. Esta historia es un reflejo de la vida real, no es por otra cosa, ¡es la vida misma!


¿Cuál era tu personaje favorito de la primera versión?

— No recuerdo un personaje favorito en concreto porque me encantaban todos, pero si tuviera que elegir, sería la Escuela Carmen Arranz. En mi abanico de posibilidades no estaba en el mundo de las artes y en UPA fue la primera vez que vi cómo funcionaba una escuela de arte y yo decía: «¡Buah, qué divertido!».


¿Cuál sería el personaje de la anterior generación con el que Sira se sentiría más identificada?

— Creo que con Silvia porque, si no recuerdo mal, su personaje era como la sobrina de Alicia Jáuregui, y en esa rectitud y disciplina que tenía ella, creo que se podría parecer a Sira en eso.


Los proyectos de Marta Guerras


¿Cuál es la serie o película en la que más a gusto has estado trabajando?

— En general he tenido bastante suerte y puedo rescatar cosas buenas de casi todos los trabajos. Pero este año he tenido una de las experiencias más preciosas de mi carrera y es que, por primera vez, he tenido la oportunidad de crear mi propia compañía y levantar una función de teatro que se llama El Cuento del Tomate Frito que he escrito yo. Es el primer texto que escribo como obra completa y, además, lo he codirigido junto a Egoitz Sánchez, que es mi mejor amigo y compañero de la RESAD. Éramos un grupo muy bueno y teníamos un núcleo creativo muy fuerte. Nos llevábamos muy bien y nos entendíamos muy bien artísticamente. Hemos intentado muchas veces juntar nuestros trabajos y materiales y, once años después, ¡lo hemos conseguido y hemos hecho la compañía! Además, ¡para levantar un texto que es mío! Ha sido la primera vez que me he enfrentado a muchas cosas y he aprendido una barbaridad. Esto para mi ha sido un antes y un después, ¡claramente voy a destacar esta experiencia!


El Cuento del Tomate Frito es una comedia existencial, un musical, hay música en directo. Va de familias disfuncionales y terapias alternativas. Los secretos en las familias generan bloqueos y todo esto repercute en la vida de todos los familiares.



¿Prefieres cine o teatro?

— Tengo una relación muy especial con el teatro, ¡pero la realidad es que me encantan las dos cosas! Tienen algo especial. El teatro tiene eso de que lo haces todo cronológicamente, es como un ritual en el que todos intentamos generar una historia y eso para mí es mágico. El cine tiene la capacidad de tener una narrativa preciosa en la que todo lo pequeño se puede resaltar. La manera de trabajar es muy diferente, pero el cine te permite expresar con mucho menos un tipo de poética muy sutil.


¿Con quién te gustaría trabajar en cine?

— ¡Me gustaría trabajar con tanta gente! Me encantan Carla Simón y Almodóvar. Creo que en este país se están haciendo cosas preciosas y se está contando con un tipo de narrativa y poética que es muy bonita. Me gusta muchísimo el panorama actual.


¿Tienes proyectos para el futuro?

— A día de hoy no tengo nada. Cerrado no tengo nada, llevo un año con mucho trabajo y lo que más me apetece es descansar y vivir el verano. ¡Estoy libre! (ríe).


Tráiler de UPA Next


Tráiler de UPA Next (Atresplayer)

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